La política exterior de Estados Unidos con la administración Trump

Escrito por larealidadinternacional 09-03-2018 en RRII. Comentarios (0)

Desde su asunción como Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump siempre ha sido noticia relevante a nivel mundial, quizás con ayuda de los medios de comunicación. Pero la idea aquí no es hablar del rol de estos últimos en el agrandamiento de la personalidad de este “showman”, sino de lo que significan sus políticas y discursos (cuyo tono y forma de dirección al público puede tomarse como estrategia política en cuanto a repercusiones e influencias).

Su célebre “American First” marca un objetivo y, a su vez, una posición: El interés nacional está primero y es la “supervivencia” (según el realismo) de este Estado-nación el objetivo central, y la supervivencia está estrechamente relacionada con la concepción de poder y, en términos de Morgenthau, “la política internacional, como toda política, es una lucha por el poder” (Morgenthau en Barbe, 1987: 159), siendo Estados Unidos un actor clave en estos dos últimos siglos. Haciendo una hibridación teórica entre el realismo clásico y el realismo estructural, se hará una síntesis analítica de algunas políticas de la actual gestión presidencial de los Estados Unidos. 

Como se ha podido observar en este último año de mandato, la política exterior de Estados Unidos ha sufrido un cambio radical respecto a la adoptada por Barack Obama. La política exterior de Estados Unidos con la Administración de Obama estuvo marcada por el cambio de paradigma respecto a la política de Bush, una política exterior intervencionista que llevó a la intervención en Irak en 2003.  Obama se decantó por una política exterior que volviese a posicionar a EEUU como potencia hegemónica, tanto militar como simbólica, queriendo construir una nación que liderase en términos de seguridad y bienestar más allá de sus fronteras. Desde una perspectiva cercana al liberalismo (en materia de relaciones internacionales), observamos que finalmente la política exterior de Barack Obama estuvo marcada por la búsqueda del equilibrio en la sociedad internacional y la satisfacción de los intereses estadounidenses, como se ve reflejado en las estrategias políticas del presidente con Irán y Cuba.

Sin embargo, la política exterior de Donald Trump a lo largo de su gobernanza parece haber roto tanto con la tendencia que había tomado el ex presidente, Barack Obama, como el mismo planteamiento que se había propuesto desde la campaña electoral. La campaña política del actual presidente estuvo caracterizada por el lema “Make América great again”, con propuesta basadas en la búsqueda de los intereses norteamericanos, sobre todo, la lucha contra el terrorismo islámico, la reconstrucción de la fuerza militar estadounidense y la economía del país. A lo largo de la campaañ también se mencionaron otras propuestas que crearon mucha controversia en la opinión pública mundial, como la construcción de un muro que separara México de Estados Unidos o la prohibición temporal de la entrada a musulmanes en el país. Con todo ello, Donald Trump rompió la trayectoria de Estados Unidos como nación que protege e interviene en lucha por los valores democráticos, para comenzar una nueva etapa de aislacionismo que haga a “América grande de nuevo”.

Desde una perspectiva teórica, parece que los estudiosos de las relaciones internacionales y la geopolítica actual no parecen poderse de acuerdo sobre la actitud del presidente en materia de política exterior. Por un lado, se han realizado estudios que clasifican la política exterior de Donald Trump con un posicionamiento jacksoniano, poniendo énfasis en la toma de decisiones unilaterales basadas habitualmente en la potencia armamentística y militar. Esta relación se identifica en el enfoque nacionalista del discurso político y la dura represalia hacia las amenazas del país.

Sin embargo, es más habitual identificar la política exterior de Donald Trump desde una perspectiva realista (lo que no quita que se puedan observar algunos patrones de corte jacksoniano). Trataremos de analizar la relación de los principios teóricos del realismo –tanto clásico como estructural- con la política exterior del actual presidente de Estados Unidos:

En primer lugar, el “American First” está a su vez acompañado con políticas de corte “proteccionista”: las restricciones en tratados de libre comercio (como es el caso del TCLAN); ruptura del compromiso en los “Acuerdos de París” sobre cuestiones del cambio climático firmados durante la COP21 en 2015; la discriminación geográfica-religiosa en el acceso al país; el congelamiento del proceso normalización de las relaciones con Cuba; la insistencia en la implementación del muro en la frontera con México y, entre otras cuestiones, son políticas estatales que responden a una visión “anárquica” del Sistema Internacional y en la desconfianza ante el resto de los países, y esto generó la tensión actual en el mundo, donde los otros países, tales como lo plantea del dilema de seguridad, buscan aumentan su poder cuando se sienten inseguros ante una visión de expansión de poder en un primer momento por parte del gobierno de los Estados Unidos, poder que se justifica por los recursos y la capacidad del mismo para que sus decisiones logren influir en el contexto internacional. Las maniobras estadounidenses ponen en alerta a los países en vías de desarrollo en buscar nuevos socios comerciales y políticos, como también aquellos países desarrollados ven la posibilidad de aumentar su poder e influencia.

Como mencionamos, la condición anárquica de este sistema estructural (como lo plantea el neorrealismo) lleva a que los Estados estén motivados a garantizar su propia supervivencia como base de acción, por más que los propósitos puedan ser otros y, siendo semejantes entre sí en cuanto son unidades políticas autónomas y existen en igualdad de funciones, la autoridad que se establezca “muy pronto se reduce a una particular expresión de capacidad” (Waltz, 1988: 132). La Realpolitik que desarrolla el gobierno estadounidense hoy se basa en la provocación: el sistema anárquico genera incentivos para la expansión de poder (el dilema de seguridad se vería compatible, en este caso, con el realismo ofensivo). La capacidad en cuanto a recursos, influencia, y dominio histórico, le permite al gobierno de Trump liderar la coalición internacional contra el Estado Islámico; tratar de “Rocket man” (hombre cohete) al presidente de la República Popular y Democrática de Corea, Kim Jong-un[1]; e incluso decidir unilateralmente sobre el nombramiento de la capital de un país (Jerusalén, Israel), sin tener en cuenta el apoyo internacional (hay que destacar la inconformidad de los países árabes sobre esta decisión).

La política exterior de Donald Trump para Estados Unidos no es una “caja negra” sino que las cuestiones internas importan para generar una línea a seguir (algo adaptado por el neorrealismo), y no es casual la amistad y relación política entre el Presidente y el ex secretario de Estado (y filósofo realista) Henry Kissinger…


Henry Kissinger (izquierda) en reunión con Donald Trump (derecha) en la Casa Blanca. Fuente: CNN

Bibliografía:

BARBE, E. (1987) “El papel del Realismo en Relaciones Internacionales (La teoría de la política internacional de Hans J. Morgenthau)”. Revista de Estudios Políticos (Nueva Época) Número 57, Julio-Septiembre 1987,  Madrid, España.

WALTZ K. (1988) “Teoría de la Política Internacional” Editorial: Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, Argentina.

TOVAR RUIZ, J.(2017) “La doctrina en la política exterior de Estados Unidos” Editorial Catarata.



[1] D’Antonio, M. (2017) “Hombre Cohete: la frase que Trump le robó a Elton John para comportarse como un papá que quiere ser divertido” en CNN Español, publicado el día 20 de septiembre de 2017. Disponible en: http://cnnespanol.cnn.com/2017/09/20/hombre-cohete-la-frase-que-trump-le-robo-a-elton-john-para-comportarse-como-un-papa-que-quiere-ser-divertido/